Emprender el camino.

El sueño de una Latinoamérica próspera, desarrollada, digna, natural, llena de frutos producto del sudor de manos honestas y forjadas en el trabajo. Desde muy chico me maravillaba y enorgullecía de nuestras riquezas naturales y creía en los discursos que aseveraban que teníamos un lugar en la tribuna de las potencias del primer mundo. La gran herencia que me dejaron mis padres fue el amor a la patria, a la familia y al trabajo, siempre recuerdo el recurrente consejo de mi viejo, nunca dejes de capacitarte, ciencia y oficios dos grandes fortalezas para el desarrollo de una nación. Hace 12 años mucha gente de mi entorno se marchaba del País en busca de horizontes mas prósperos, con mi familia crecíamos en la lucha cotidiana tratando de diseñar nuestro futuro, siempre convencidos que tenía que ser en nuestro País, siempre convencidos que sería cuesta arriba.
Hace 12 años en la Provincia de Santa Fe hablar de Turismo significaba una etiqueta en la frente (Este tipo está loco) pero eso nos hizo mas fuertes y tuvimos que buscarle la vuelta porque no había señales desde el estado que acompañen nuestros locos pensamientos, si había una furiosa oferta de créditos de los bancos privados que venían a hacerse la América.
Siempre cuento que tuvimos que comenzar con una mentira, pues la única posibilidad de acceder a un crédito era para refaccionar la vivienda única, lo tomamos (hipotecamos nuestra única propiedad ) y comenzamos la aventura.
Mi profesión de Arquitecto me ayudó a no equivocarme, supe leer el lenguaje de una arquitectura espontánea, pura, bien regional, una arquitectura que se podía materializar dándole trabajo a la gente del lugar y se podía ir consolidando el proyecto de manera artesanal, ese proceso iba de la mano de un trabajo solitario de difusión de la región, concientización de la gente del lugar, presión sobre las autoridades para que instalen el tema TURISMO en la agenda política y reconocimiento profundo de las cualidades y características de la región.
Entendemos el Desarrollo siempre que no se produzca impacto negativo en el ambiente, en la gente, en los recursos, en las costumbres y así fuimos amalgamando ideas desde una profunda convicción de desarrollo sustentable, de la formación colectiva de una nueva cultura, poder vivir todos directa e indirectamente a partir del turismo, no era nada fácil en aquella época conseguir continuidad en la producción de un simple pan casero, hasta que la gente se fue dando cuenta que ese producto digno le podía garantizar el sustento, un turista que se desplaza 50 o 100 o 300 km quiere nuevos paisajes, nuevos aromas, nuevos sabores y lo quiere todos los días y ese fue otro duro desafío, hacer entender a la gente que debía prestar el servicio todos los días.
Nuestro razonamiento era bastante lógico, mientras se siga construyendo estrés, siempre habrá demanda de lugares sin estrés.
Apuntamos a un sector familia porque somos demasiado fanáticos de la preservación de la familia, generamos el hábitat ideal para el reencuentro entre padres e hijos, abuelos y nietos, hermanos, tíos, amigos, en fin el espacio arquitectónico logrado da un marco de armonía con el paisaje, los materiales utilizados producidos en la misma región se fusionan con el paisaje litoraleño, hemos desarrollado un sistema constructivo superador del modelo tradicional de rancho isleño, pero no lo deshecha, al contrario lo pone en valor, lo afianza, lo cotiza respondiendo a las exigencias de la vida moderna. Alguien nos gratificó alguna vez diciendo… “vuestra propuesta es una ACCIÓN INTELIGENTE sobre el paisaje” y creemos que solo se trató de observar la realidad y pensar en el futuro de otras generaciones.

En estos 12 años construimos nueve cabañas y una pulpería, desde allí llevamos el servicio de comida a cada turista que lo desee, estamos muy cerca de lograr el objetivo, poder decir alcanza para vivir y respaldar en los estudios universitarios a nuestros hijos, no alteramos el medio natural, aportamos mil árboles autóctonos al paisaje y reinvertimos el 100% en el mismo pueblo, mano de obra y materiales de la región. Familias emprendedoras que se quedan en su región, familias que se consolidan donde nacieron, preservan y fortalecen la cultura del lugar, eso y mucho mas es capaz de aportar el turismo en cada región que se desarrolle de manera sustentable.

Guillermo Kees Scotta – Arq. Propietario de cabañas EL MOLINO.-

















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